viernes, 9 de junio de 2017

La buena estrella (1997)

El director Ricardo Franco dirige en 1997, tras más de veinte años dirigiendo películas de calidad variada, "La buena estrella" que es junto a "Lágrimas negras" -la cual no pudo terminar de rodar- de sus mejores películas.

Tenía Ricardo Franco serios problemas de visión ya en este rodaje, veía muy poco y en esta película lo que hace o pretende en muchos planos es acercar la cámara lo más posible, acercar la cámara a sus personajes y, más concretamente, a la mirada de los personajes que es uno de los elementos más destacados de esta película: los ojos de los personajes, la mirada de ellos lo refleja todo y eso evidencia una gran interpretación por parte de los tres protagonistas: Antonio Resines (que consiguió el premio a mejor actor en Los Goya), Maribel Verdú que hace aquí uno de sus grandes papeles y Jordi Mollá demuestra una vez más que es uno de los actores que más trasfondo interpretativo tienen -y qué poco lo valoran en este país en los últimos años-.

El guion, basado en hechos reales, es de una sensibilidad y una delicadeza extrema; los personajes están muy bien escritos, con todos los matices presentados para poder entender, o al menos intentarlo, sus acciones y decisiones.
Esta película es, sin duda, una de las mejores que se han realizado en los últimos veinte años en España, Resines demuestra que también puede hacer un papel dramático y bordarlo -lo volvería a demostrar casi diez años después con la maravillosa "Otros días vendrán" junto con Cecilia Roth- y Ricardo Franco demuestra que fue un gran director que lamentablemente murió muy joven pero que podría haber dejado más huella aun en la historia del cine de haber seguido vivo, o quizás no, ya quién sabe.


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