El director Richard Linklater dirige en 1995 la primera de tres películas que conformarían una trilogía: "Antes de amanecer", "Antes de atardecer" y "Antes de anochecer",
En "Antes de amanecer" se presenta a dos personajes jóvenes que se conocen en un tren, deciden comenzar a hablar y a conocerse y terminan por pasar una noche juntos en Viena. El film retrata a la perfección los sentimientos y sensaciones que se pueden tener durante un momento así, los dialogos de los dos personajes son los apropiados, la fotografía es la ideal, y el casting es fantástico: Ethan Hawke y Julie Delpy demuestran una química increíble en pantalla y forman una pareja en la película perfecta.
Opiniones, críticas de películas. Obsesión por el cine español. A veces escribo mejor, a veces peor, a veces no sé lo que digo, a veces sí...
viernes, 9 de junio de 2017
La buena estrella (1997)
El director Ricardo Franco dirige en 1997, tras más de veinte años dirigiendo películas de calidad variada, "La buena estrella" que es junto a "Lágrimas negras" -la cual no pudo terminar de rodar- de sus mejores películas.
Tenía Ricardo Franco serios problemas de visión ya en este rodaje, veía muy poco y en esta película lo que hace o pretende en muchos planos es acercar la cámara lo más posible, acercar la cámara a sus personajes y, más concretamente, a la mirada de los personajes que es uno de los elementos más destacados de esta película: los ojos de los personajes, la mirada de ellos lo refleja todo y eso evidencia una gran interpretación por parte de los tres protagonistas: Antonio Resines (que consiguió el premio a mejor actor en Los Goya), Maribel Verdú que hace aquí uno de sus grandes papeles y Jordi Mollá demuestra una vez más que es uno de los actores que más trasfondo interpretativo tienen -y qué poco lo valoran en este país en los últimos años-.
El guion, basado en hechos reales, es de una sensibilidad y una delicadeza extrema; los personajes están muy bien escritos, con todos los matices presentados para poder entender, o al menos intentarlo, sus acciones y decisiones.
Esta película es, sin duda, una de las mejores que se han realizado en los últimos veinte años en España, Resines demuestra que también puede hacer un papel dramático y bordarlo -lo volvería a demostrar casi diez años después con la maravillosa "Otros días vendrán" junto con Cecilia Roth- y Ricardo Franco demuestra que fue un gran director que lamentablemente murió muy joven pero que podría haber dejado más huella aun en la historia del cine de haber seguido vivo, o quizás no, ya quién sabe.
Tenía Ricardo Franco serios problemas de visión ya en este rodaje, veía muy poco y en esta película lo que hace o pretende en muchos planos es acercar la cámara lo más posible, acercar la cámara a sus personajes y, más concretamente, a la mirada de los personajes que es uno de los elementos más destacados de esta película: los ojos de los personajes, la mirada de ellos lo refleja todo y eso evidencia una gran interpretación por parte de los tres protagonistas: Antonio Resines (que consiguió el premio a mejor actor en Los Goya), Maribel Verdú que hace aquí uno de sus grandes papeles y Jordi Mollá demuestra una vez más que es uno de los actores que más trasfondo interpretativo tienen -y qué poco lo valoran en este país en los últimos años-.
El guion, basado en hechos reales, es de una sensibilidad y una delicadeza extrema; los personajes están muy bien escritos, con todos los matices presentados para poder entender, o al menos intentarlo, sus acciones y decisiones.
Esta película es, sin duda, una de las mejores que se han realizado en los últimos veinte años en España, Resines demuestra que también puede hacer un papel dramático y bordarlo -lo volvería a demostrar casi diez años después con la maravillosa "Otros días vendrán" junto con Cecilia Roth- y Ricardo Franco demuestra que fue un gran director que lamentablemente murió muy joven pero que podría haber dejado más huella aun en la historia del cine de haber seguido vivo, o quizás no, ya quién sabe.
sábado, 3 de junio de 2017
Morirás en Chafarinas (1995)
Pedro Olea vuelve a dirigir una película después de que en 1992 hiciera la versión cinematografica de ''El maestro de esgrima" con Assumpta Serna y de la cual el propio Arturo Pérez Reverte llegó a decir que era la única adaptación de un libro suyo que le había gustado. Ya en 1995 vuelve a adaptar otra novela, en este caso ''Morirás en Chafarinas'' que había escrito a principios de los años 90 Fernando Lalana, junto con el propio Lalana firmó el guion de esta película que supone otro film más dentro de la etapa de Olea de los años 90 -junto con ''Más allá del jardín" de 1996 con Concha Velasco (obra maestra de Pedro Olea)-.
Esta etapa de Olea se puede enmarcar en películas de grandes historias realizadas de forma muy personal, con el estilo Olea (Pedro Olea tiene la genialidad de finalizar sus películas de una manera magistral), y sobretodo con grandes actores, siempre hay buenos actores en todo lo que realiza Pedro Olea: en este caso, destacan los cuatro protagonistas: Jorge Sanz -que venía de hacer cosas tan distintas como ''Amantes'' de Vicente Aranda o "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo" de Gómez Pereira-, Óscar Ladoire el cual demuestra una gran versatilidad -que no siempre le dejan aprovechar y manifestarla-, María Barranco -que estaba ya lanzadísima en aquellos años, era su gran momento-, y un debutante -notable- Javier Albalá.
Junto con los protagonistas hay una gran cantera de actores que o estaban empezando -como es el caso de Pepón Nieto, Guillermo Toledo, Antonio de la Torre, Antonio Dechent- o ya tenían cierta carrera como Ramón Langa.
El papel de Javier Albalá estaba pensado en un primer momento para Javier Bardem -incluso Penélope Cruz también iba a hacer un pequeño papel- pero Hollywood le abrió las puertas y tuvo que abandonar el proyecto, Javier Albalá hace un trabajo impecable.
El problema de esta película, que fue producida por el propio Olea, es que el doblaje está muy mal realizado, hay escenas y cortes verdaderamente desagradables y eso desgasta un poco la calidad general del film, pese a ello el resultado está a la altura de las películas de Olea. Aquí hace una mezcla de estilos: crimenes, drogas, amoríos, humor...el poner muchos estilos en una misma película no es algo común en las películas de Pedro Olea pero el resultado es bueno.
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