Nacho G. Velilla vuelve a
dirigir tras el exitazo comercial que supuso ‘’Perdiendo el Norte’’ –mas mala
que esta- que tuvo hasta su remake televisivo ‘’Buscando el Norte’’ dirigido
por él mismo y que duró ocho capítulos –infumables, y no por los actores
precisamente-.
Si ‘’Perdiendo el Norte’’
tenia su argumento sólido en este caso la solidez se pierde por el camino, los
guionistas no saben qué hacer ante una idea que da para diez minutos de
metraje: toca el Gordo de la Lotería en el puticlub del pueblo. Fin.
Como idea central está
bien, y puede salir algo aceptable -hay guiones mas básicos dentro de la historia del cine en España y han salido películas adelante-, pero el error está en no saber exprimir esa
idea e irse por otros derroteros que nada tienen que ver con esa idea
principal, es lo propio de muchos directores –o guionistas- que se conforman
con hacer lo siguiente: algo que capte la atención y rellenar 90 minutos con
continuos chistes que ‘’se supone’’ hacen gracia. ¿Lo consiguen? A veces sí y a
veces no, el problema radica en que los directores saben que el público de
estas películas no es exigente y van a ver las películas simplemente porque ‘la
anuncian en la tele’ o por el ‘’boca-oreja’ y como conclusión: la calidad de
las películas va bajando. Suerte que aun quedan guionistas españoles buenos y
pueden hacer películas decentes, como es el caso –en este año- de ‘’Tenemos que
hablar’’ que es la típica película de vodevil pero que no necesita recurrir a
cosas absurdas para hacer risa.
Otro factor importante en
toda película –y en las cómicas más aun- es el reparto; si los actores son
buenos pueden salvar un film irregular y en este caso lo consiguen –unos más
que otros, eso sí-. No se han arriesgado tampoco con los actores, no hay nadie
nuevo pero sí hay gente desaprovechada como Belén Cuesta o Yolanda Ramos. La
Machi es la Machi y todo lo hace bien, se los come a todos –y con razón- y
luego está Macarena García que es una maravilla y que es de lo primero cómico
que hace en cine –acaba de rodar ‘’La llamada’’ de Javi Ambrossi y Javi Calvo, su
hermano y cuñado, respectivamente-.
Resumiendo: que se puede
ver, que no afecta a la vista, que te ries, que está bien aprovechado el
dinerito invertido –en la entrada-, pero que no va a ser obra de culto ni
muchísimo menos.
